Estrategias cotidianas para aliviar el picor de la dermatitis atópica

Piel seca y tirante, picor, rascado, ardor, sangrado y de nuevo más picor.

La dermatitis atópica es incómoda, dolorosa y muy estresante para los afectados, altera y condiciona su día a día, restándoles calidad de vida.

Si quieres saber qué puedes hacer para aliviar y reducir los síntomas, sobre todo el picor intenso, te vamos a proponer algunos trucos y remedios caseros que han demostrado su eficacia.

Prueba los que te parezcan más adecuados, los que te resulten más cómodos y, si no te funcionan, no te desanimes y prueba otros. Cada piel es diferente y reacciona de forma diferente, no ya solo de un individuo a otro, sino de un brote a otro.

Remedios sequedad piel atópica.

Entender la dermatitis atópica y el picor

Una piel con DA es una piel crónicamente inflamada, irritada y con prurito intenso.

La causa es una capa córnea (la capa más externa de la epidermis, cuya función es conservar y proteger) «rota», demasiado delgada, demasiado sensible e irritable, incapaz de mantener su estructura, retener la humedad y grasa necesarias y preservar los antioxidantes y nutrientes que la alimentan y protegen.

Además, el sistema inmunitario reacciona desproporcionadamente ante cualquier estímulo, porque los identifica como agresiones y peligros potenciales.

La piel se vuelve áspera, seca e hiperreactiva.

Por lo tanto, para calmarla y mejorarla es necesario:

  • Aportar la protección que no es capaz de conservar por sí misma.
  • Ayudarla a recuperar sus funciones y su equilibrio.

Debemos buscar:

  • Reducir la inflamación.
  • Rebajar la respuesta del sistema autoinmune.
  • Fortalecer la capa córnea, aportando los antioxidantes, ácidos grasos y humedad que necesita.

La DA es una enfermedad no contagiosa, que normalmente alterna brotes con períodos asintomáticos, y, en la mayoría de los casos, no es grave, pero sí muy condicionante y penosa.

La extrema sequedad de la piel y la sobreestimulación del sistema autoinmune, son las principales causas del picor intenso y continuo, así que, para rebajarlo o eliminarlo, hay que intentar atajarlas y corregir las consecuencias.

El rascado y la erosión propician la aparición de infecciones de origen diverso, que empeoran y acrecientan el picor.

Con todo, lo peor es el ciclo picor-rascado-empeoramiento-picor del que es difícil pero urgente salir, porque puede agravar rápida y agresivamente el estado de la dermis.

Las terapias convencionales

El primer problema que se encuentran quienes padecen de piel atópica, es que los tratamientos médicos convencionales sólo proporcionan mejoría de los síntomas, pero no la curan.

La medicina, hoy por hoy, no ofrece solución, excepto el alivio o supresión de los síntomas, a la espera de que estos desaparezcan por sí mismos, lo que, afortunadamente, ocurre en una mayoría de casos.

Efectivamente, la dermatitis atópica tiende a mejorar con el tiempo, y en muchos casos, desaparece espontáneamente en la edad adulta.

En los casos en que la dolencia persiste, la medicina intenta reducir su intensidad y frecuencia, con resultados irregulares, que no consuelan a los que no encuentran en ella, al menos, una mejoría duradera para su calidad de vida.

La dermatitis leve no precisa de medicamentos, excepto cuando el enfermo se enfrenta a un brote especialmente agudo. Entonces, los corticoides o los inmunomoduladores tópicos suelen ser suficiente para mitigar los síntomas y ver una franca mejoría en poco tiempo.

Las dermatitis moderadas y graves necesitan medicamentos más agresivos, lo que conlleva el peligro de efectos secundarios no deseados y la necesidad de controles médicos regulares.

Estos medicamentos son: corticoides e inmunomoduladores orales, inmunosupresores y tratamientos biológicos.

Otros tratamientos médicos efectivos son la fototerapia y los vendajes húmedos.

El médico es quien debe decidir la conveniencia de uno u otro, informarte y llevar una estricta supervisión de tu medicación y tu evolución. Finalmente, deberá evaluar los resultados.

Puedes ampliar esta información en Remedios útiles para la dermatitis atópica y en La dermatitis atópica en bebés: causas, síntomas, tratamientos y cuidados.

Pero tú puedes contribuir de manera significativa a tu mejoría o la de tu hijo, adoptando nuevos hábitos y eliminando las causas de la dermatitis en la medida de lo posible.

Causas de la dermatitis atópica

 

El prurito y la piel atópica.

Aunque se ignoran las causas concretas que provocan la aparición de la DA, se sabe que hay varios factores en su origen:

  • Genéticos: se conocen ya varios genes implicados en en desarrollo de la enfermedad.
  • Hereditarios: pese a que cualquiera puede tener la enfermedad, los antecedentes familiares aumentan las posibilidades en un porcentaje relevante (entre el 30 y el 40%).
  • Ambientales: cada vez está más claro el papel que juegan en el debut de la DA, ya que, aparentemente, son los que desencadenan la alteración cutánea y sobre los que podemos actuar para encontrar una mejoría importante y permanente.

Frente a los componentes genéticos y hereditarios de la enfermedad, no tenemos mucho que hacer (aunque ahora veremos que, incluso ahí, tenemos un cierto margen de maniobra), pero si podemos identificar los agentes externos implicados y tomar medidas conseguiremos mejorías significativas en el día a día.

Se conocen numerosos desencadenantes externos y se sabe que la reacción puede estar causada por uno solo o varios a la vez.

Es muy importante que identifiques en qué situaciones la piel mejora o empeora.

Aquí tienes los desencadenantes externos más comunes, cuyo efecto sobre la DA está ampliamente constatado.

  • El clima, la temperatura y la humedad.

Los climas extremos pueden ser causa o empeorar la dolencia. El calor y la sequedad son también sus enemigos, pero hay pieles que reaccionan mucho peor al frío y la humedad.

  • Los alérgenos ambientales.

Desde los ácaros hasta los productos químicos, pasando por el tabaco y el polvo, vivimos en un entorno potencialmente alergénico. No siempre es fácil identificar la causa de una alergia, incluso con pruebas médicas, pero hacerlo supone una gran ventaja.

  • Los alérgenos alimentarios.

Las alergias e intolerancias alimentarias están presentes en muchas dermatitis atópicas (hasta en un 35% de los casos) y es importante descartarlas como posible causa. (Guía de alimentación para la dermatitis atópica)

  • El estrés.

Cada vez se conoce más el papel que juega en la aparición y evolución de las enfermedades de la piel. Aprender a reducirlo y adoptar hábitos de vida más relajantes es una opción que marcará una gran diferencia.

  • La contaminación y el exceso de higiene.

En entornos urbanos y países del llamado primer mundo, la DA está en franco aumento, y esto se debe tanto a la contaminación ambiental y el alejamiento del medio rural, como al exceso de limpieza, a veces obsesivo, característico de nuestra civilización, que, literalmente, arrasa nuestras defensas naturales dejándonos expuestos e inermes frente a amenazas que antes no lo eran.

Las mejores estrategias para combatir el picor

El picor en la piel atópica.

Es evidente que las pieles con DA necesitan estar limpias e hidratadas (echa un ojo a Las mejores cremas para la dermatitis atópica), pero con productos no agresivos y que les ayuden a mejorar.

  • Procura tener las uñas siempre cortas y bien limadas, para evitar dañarte si te rascas.
  • No uses esponjas, manoplas ni cepillos en el baño o la ducha.
  • Limita el uso de jabón a las zonas en las que es imprescindible: axilas, genitales, pies, en adultos; genitales en bebés y niños. Utiliza jabones sin detergentes (syndet).
  • Usa jabones, geles, cremas y cosméticos con principios activos naturales, sin colorantes ni perfumes, con la menor proporción de conservantes y un pH ligeramente ácido.
  • Sécate sin frotar: hazlo con presión suave y/o ligeros toques.
  • Presta atención todo lo que entre o pueda entrar en contacto con tu piel: champús, desodorantes, suavizantes y mascarillas para el pelo, laca de uñas… A veces pasamos por alto lo más evidente.
  • Los exfoliantes están totalmente contraindicados. Sin embargo, los productos naturales con efectos suavemente exfoliantes ayudarán a limpiar y regenerar la piel y el manto hidrolipídico.
  • Haz siempre una prueba en una pequeña zona del cuerpo. La etiqueta «para pieles atópicas» no es una garantía al 100%, ya que a veces, incluso los productos específicos molesta o irritan (pon especial atención a las reacciones de los bebés y los niños).
  • Elige fórmulas sencillas: cuantos menos ingredientes, menor riesgo de reacciones no deseadas.
  • Las fórmulas con un alto contenido en ceramidas están muy indicadas para la DA. Recuerda que los ingredientes aparecen en la lista por orden descendente de concentración. Las ceramidas al final de la lista encarecerán el producto sin aportar ningún beneficio real.
  • Busca texturas que te resulten cómodas y a la vez protejan bien. Diferentes estados de la piel, estaciones y momentos del día requerirán también diferentes tipos de cremas.
  • Asegúrate de que las emolientes no provocan un empeoramiento cuando se ha establecido un brote, y de que puedes usarlas cuando hay una infección.
  • Utiliza siempre protección solar.

Para mejorar y evitar brotes y recaídas, es imperativo que pongas mucha atención a cualquier desencadenante y a todo lo que pueda empeorar el estado de la piel.

  • Intenta mantener una temperatura y un grado de humedad agradables: ten en cuenta que el exceso de calor irrita y el sudor empeora, pero hay pieles atópicas que son muy sensibles al frío.
  • Ventila los espacios a diario.
  • Evita lugares con humos, olores fuertes, ambientadores, sustancias químicas en suspensión…
  • Mantén limpios los espacios en los que vives y trabajas, y no olvides incluir en estos el coche.
  • Usa siempre el aspirador, que absorbe la suciedad sin aventarla.
  • Usa productos de limpieza neutros, evita los esprays, los olores fuertes y persistentes, los perfumes, y prescinde de la lejía y el amoniaco.
  • En principio, es mejor que te acostumbres a limpiar con guantes, pero hay personas que no los aguantan porque empeoran sus manos.

Cuando la DA afecta a tus manos, es muy posible que tengas que renunciar a limpiar mientras estés pasando por un brote.

  • Si tienes que usar sustancias potencialmente irritantes, y cualquier limpiador lo es para una piel dañada, protégete como sigue:
    • Unta las manos con una crema tratante -si te la han recetado- o una hidratante con antiinflamatorios naturales.
    • Ponte guantes de algodón 100%, blancos y limpios (los guantes blancos no contienen tintes que puedan irritar).
    • Ponte los guantes de fregar sobre los de algodón (cómpralos de una talla mayor que la tuya para que te quepan sin problema).
  • Si es necesario, ponte una mascarilla para la boca y la nariz cuando hagas limpieza.
  • Evita los insecticidas y los ambientadores. Aquí también puedes usar sustitutos naturales.

Los remedios para el picor en la piel atópica.

  • Usa ropa de tacto suave y tejidos naturales, como el algodón, el lino y la seda. El lino presenta a veces un tacto levemente áspero que puede resultar molesto, sobre todo a bebés y niños pequeños.

Elige prendas cómodas y holgadas, pero no en exceso, para evitar roces; asegúrate de que las costuras no  molestan; quita las etiquetas y comprueba que, si las cortas, los restos no producen fricción ni picores.

Las lanas  producen desde picor hasta violentas reacciones alérgicas: vigila la composición de las prendas.

Hay pieles atópicas que toleran bien algunas fibras sintéticas suaves, pero recuerda que estas no traspiran y provocan sudor.

En ocasiones no son los materiales textiles los que provocan reacciones, sino los tintes, así que los colores naturales son la mejor opción . Los tintes naturales no son una garantía, porque se realizan con productos potencialmente alergénicos o irritantes y necesitan fijadores que también pueden serlo.

  • No olvides los textiles del hogar: las toallas y sábanas deben ser de algodón 100%, porque las que tienen mezcla provocan sudor en cuanto la temperatura sube.

En cuanto a mantas, cobertores y colchas, tendrás que probar. Para los bebés y los niños, no te la juegues y apuesta siempre por el algodón.

Evalúa la conveniencia de mantener las moquetas o alfombras en tu casa y reduce todo lo que puedas los cojines, cortinas, visillos…

Los paños de cocina… ¡de algodón!

  • Utiliza calzado de piel, de tejidos naturales como el algodón, el yute o el cáñamo y, siempre, de tejidos transpirables. Hoy en día hay materiales nuevos, sobre todo en calzado deportivo, que tendrás que probar.

A menudo los tintes para cuero llevan níquel y otros elementos que pueden producir reacciones. Tenlo en cuenta.

Pon atención a la composición de los calcetines, medias y leotardos.

  • Los detergentes para la ropa son agresivos. La solución: detergentes especiales para la atopia o hacer un aclarado extra después del lavado normal (esto deberías hacerlo siempre con la ropa de los niños con DA).

No uses suavizante ni lejía. El vinagre de manzana es un sustituto perfecto: agrega un poco en cada lavado (media taza) para suavizar, eliminar olores y restos de jabón. No uses vinagres especiales para limpieza en ningún caso.

Si quieres prevenir la aparición de polillas en tus armarios, busca alternativas naturales a los antipolillas químicos: desde la lavanda hasta la madera de cedro, pasando por las cáscaras de cítricos y especias, hay un amplio abanico de opciones efectivas y seguras.

  • Las mascotas de cualquier tipo son eventuales fuentes de alérgenos. Si las tienes y no te ocasionan problemas, pon atención a su higiene, los productos que usas para ellos ,y a sus alimentos, que también llevan ingredientes alergénicos.
  • Cuida tu alimentación, restringiendo o eliminando completamente las bebidas alcohólicas, los excitantes y picantes, los productos elaborados y la comida rápida, los dulces y el azúcar.

Intenta cocinar con productos frescos y de temporada, y prima las frutas y verduras crudas o no demasiado guisadas.

Más allá de las alergias detectadas y controladas, si crees que algún alimento puede estar afectándote, suprímelo de tu dieta durante un tiempo (al menos 15 días) y reincorpóralo después, para comprobar si, efectivamente, empeoras.

Los lácteos, huevos, frutos secos, mariscos, frutas, pescados y algunos cereales, suelen ser los alimentos más implicados en las alergias.

Que el contacto con algunas sustancias afecte a la piel no significa necesariamente que haya una alergia, pero puede ser un indicio. Hay frutas y verduras cuyos jugos son irritantes por naturaleza (el zumo del limón, por ejemplo).

  • Hacer ejercicio o practicar algún deporte ayudará a restablecer tus defensas, equilibrar tus biorritmos, aumentará tu producción de endorfinas y otros neurotransmisores que mejorarán tu estado de ánimo y aliviarán el picor y el dolor. Además, te ayudará a conciliar el sueño.

Busca actividades que no te hagan sudar en exceso, preferiblemente que puedas realizar al aire libre, y que no supongan demasiado contacto físico con los demás, para evitar desde lesiones a reacciones a los productos que puedan usar.

Asegúrate de que la ropa que usas es adecuada para tu piel: te permite transpirar, no provoca roces, etc.

Recuerda la protección solar; dúchate o báñate después de hacer deporte e hidrátate inmediatamente.

  • Aprende a mitigar o suprimir el estrés y haz cosas que te gusten y te relajen.

No descartes pedir ayuda profesional para afrontar o superar la tensión en tu vida: cada vez hay más evidencias del peso del componente psico-emocional en las enfermedades cutáneas, hasta el punto de que solo el estrés las puede provocar y la desaparición de este puede hacer que remitan.

Está demostrado que la práctica de disciplinas como tai-chi, yoga o cualquier tipo de meditación, resulta especialmente beneficiosa para el cuerpo y la mente. Y para la piel.

Cuando el picor aprieta

El picor en la piel atópica.

Hay días o temporadas en que parece que nada puede calmar el picor insoportable de la piel atópica.

La vida cotidiana de quien lo padece se convierte en un infierno habitado por el constante prurito, el dolor que producen tanto el rascado involuntario como la continua irritación, la falta de descanso y sueño y de un horizonte cercano de mejoría.

Cuando nada funciona, la desesperación lleva a algunos enfermos a probar métodos nada ortodoxos, que pueden resultar peligrosos y empeorar mucho la piel incluso a medio y largo plazo.

Por eso es muy importante consultar siempre con el médico, pedirle tratamientos específicos para estas situaciones, de forma que no tengas que perder tiempo hasta poder ir a su consulta y seguir al pie de la letra sus instrucciones.

Por ejemplo, los corticoides, aplicados en cantidades superiores a las recetadas o durante más tiempo del indicado, aparte de otros efectos secundarios sistémicos (que afectan a todo el organismo), pueden afinar la piel, haciéndola más frágil y propensa a estrías, pero bien utilizados son un aliado perfecto y seguro.

Si tu dolencia no mejora y empeora tu calidad de vida, plantea a tu médico la necesidad de tratamientos más radicales y explícale cómo te afecta la enfermedad.

Te vamos a proponer algunos trucos que funcionan. No todos tienen por qué servirte, y los que te sirvan en una ocasión pueden no hacerlo en otra. Esperamos que encuentres algún alivio entre todos ellos.

Baños

Suponen un gran alivio cuando el picor se vuelve insoportable, porque en el agua la piel no pica.

Sigue las reglas básicas de los baños cuando hay atopia cutánea: agua templada y no más de 20 minutos.

Después, ponte la crema tratante y encima de esta, la hidratante.

Tú verás que tipo de baño te sienta mejor o si prefieres ir alternándolos.

  • Baño de sal marina.

Añade a la bañera llena hasta un 20% de sal marina pura (sal de mesa o sal gorda que no lleve antiaglomerantes ni ningún otro ingrediente), es decir, hasta dos kilos para una bañera grande. Empieza por menos cantidad y vete aumentándola mientras tu piel lo aguante. Un truco para saber si está bien es probar el agua: tiene que saber como el agua de mar (todos hemos tragado algo de agua de mar alguna vez y sabemos lo salada que está).

Aclárate muy bien para retirar cualquier resto de sal antes de salir.

La sal marina contiene las mismas vitaminas, sales minerales, oligoelementos y aminoácidos que nuestro organismo y es totalmente biocompatible con este. De hecho, es básicamente como nuestro plasma sanguíneo. Actúa como un exfoliante natural no agresivo, es antiséptica y acelera los procesos de curación de la piel.

Por descontado, si puedes darte baños en el mar no pierdas la oportunidad de hacerlo. No olvides ponerte hidratante y protección solar después de salir.

Calmar picor piel atópica

  • Baño de vinagre de manzana.

Puedes dártelo dos o tres veces por semana. Pon dos tazas de vinagre en la bañera ya llena (de nuevo, hazlo poco a poco para comprobar que lo toleras).

El vinagre de manzana es un potente antiinflamatorio, equilibra el pH de la piel, es antibacteriano y antimicótico y aporta vitaminas y minerales. Además, ayuda a regular el olor corporal.

Aclara bien la piel antes de salir.

También puedes diluir vinagre de manzana en agua, en proporción máxima de dos cucharadas por cada 250 ml. de agua, y aplicártelo con compresas o algodón sobre la piel.

Acláralo muy bien antes de salir.

Nunca te pongas el vinagre directamente, porque te escocerá, dolerá y/o irritará. Si pasara por accidente, aclara con abundante agua templada.

  • Baño de lejía.

Una o dos tazas añadidas al baño proporcionan un efecto antiséptico y antimicótico sin alterar las condiciones bioquímicas de la piel, lo que ayuda a evitar infecciones. En momentos de mucho picor ha demostrado reducirlo significativamente.

Es segura y mejora notablemente la dermatitis atópica, pero tienes que probarla, porque algunas pieles atópicas no la toleran.

No lo hagas más de dos veces por semana y asegúrate de retirarla con un buen aclarado antes de secarte.

Si la lejía (hipoclorito de sodio) es beneficiosa, los baños en piscinas con cloro no están contraindicados, de entrada. Comprueba que no te molestan, no abuses y aclárate muy bien al salir.

  • Aceites o emolientes.

Puedes poner aceites o cualquier otro emoliente con propiedades antiinflamatorias y calmantes en el agua del baño. La cantidad dependerá del producto que utilices.

Para añadir aceites esenciales al baño, hazlo en cantidades muy pequeñas, y nunca sin comprobar antes que no resultan irritantes ni te provocan reacciones alérgicas. Dan muy buen resultado, pero consulta con un especialista cuando los utilices.

Te recomendamos que compres aceites o emolientes específicos para baños, que se mezclan bien con el agua.

Búscalos con ingredientes calmantes y antiinflamatorios como caléndula, rosa mosqueta, romero, tomillo… Puedes consultar la lista de plantas medicinales que encontrarás más adelante.

Plantas medicinales.

Eliminar el picor de la piel atópica.

Son antiinflamatorias y cicatrizantes; antibacterinas, antivíricas y antimicóticas; ayudan a restablecer el pH y fortalecen la barrera lipídica; son inmunomoduladoras, es decir, estabilizan el sistema autoinmune.

Para baños, cuece 100 g de la planta o las plantas que elijas en un litro de agua durante unos 10-15 minutos y deja reposar la infusión al menos 5 minutos más. Agrégala a la bañera llena.

Puedes utilizarlas también para ponerlas directamente sobre la piel, con algodón o en compresas frías: prepara la infusión de la forma indicada, pero déjala enfriar antes de empapar la gasa o el algodón.

Puedes incluso enfriarlas en la nevera, para incrementar el efecto calmante. Mantelas sobre la piel entre 10 y 20 minutos.

Finalmente, puedes beberlas en infusión. Si quieres endulzarlas, hazlo con miel o estevia.

A continuación, te facilitamos un listado de las plantas más utilizadas, tanto para infusiones como en aceites esenciales. Algunas no se deben ingerir, así que compruébalo antes de hacerlo.

Albahaca.
Árbol del té.
Caléndula.
Camomila.
Canela.
Cardiospermum.
Clavo.
Cola de caballo.
Corteza de espino cerval.
Corteza de roble.
Corteza de encina.
Cúrcuma.
Diente de león.
Equinácea.
Espliego macho.
Eucalipto.
Espliego macho.
Flor de matricaria.
Flor de saúco.
Fumaria.
Hamamelis.
Hierba de San Juan.
Hinojo.
Lavanda.
Llantén.
Mandarina.
Menta piperita.
Mimosa tenuiflora.
Naranja.
Orégano.
Ortiga verde.
Palmarosa.
Pensamiento.
Pontetilla.
Raíz de bardana.
Raíz de consuelda (nunca ingerida).
Raíz de regaliz.
Rizoma de calaguala.
Romero.
Salvia.
Té negro.
Tila.
Tomillo.
Valeriana.
Uña de gato.

  • Avena coloidal.

La avena tiene un demostrado efecto calmante y es muy suave con la piel, por lo que, cuando la piel pica mucho, puedes recurrir a ella varias veces al día sin peligro alguno.

Encontrarás muchos productos para pieles atópicas con avena: debes comprobar que, en la lista de ingredientes, aparece entre los primeros. De no ser así es posible que la concentración de avena sea insuficiente para garantizar resultados sobre la comezón.

Se puede hervir y añadir el agua resultante al baño, incluso sin filtrar: los copos actuarán como un suave exfoliante.

También puedes hacer una pasta con los copos hervidos y ponértela sobre la piel directamente, lo que calma esta de forma inmediata. Recuerda dejarla enfriar antes de aplicarla.

  • Aloe vera.

Compra un gel de aloe vera 100% o usa el gel de la planta directamente. Para hacerlo, utiliza las hojas más grandes y jugosas, de una planta que tenga por lo menos tres años; lávalas bien, quita las espinas con un cuchillo y, para facilitar la extracción del gel, corta la hoja en trozos y estos por la mitad, longitudinalmente.

Extrae la pulpa, asegurándote de que no quedan en él restos de la parte verde, que contiene tóxicos; lávala y aplícala directamente o pásala antes por la batidora.

Pruébalo en una zona de piel sana para ver si te produce alguna reacción adversa (no suele pasar pero no debes correr el riesgo).

Si lo enfrías antes de aplicarlo te aliviará más. Puedes usarlo varias veces al día sin problema.

Es antiinflamatoria, cicatrizante, regeradora, antiséptica, analgésica e hidratante.

  • Pepino.

Aporta efectos calmantes y antiinflamatorios espectaculares e inmediatos.

Lávalo, pélalo y rállalo. Aplica la pasta directamente sobre la piel. También puedes enfriarla un rato antes para mejorar el resultado.

Miel.

Aliviar el picor en la piel atópica.

Durante mucho tiempo se utilizó para curar heridas y desinfectarlas. La aparición de los antibióticos fue relegándola, pero la nueva tendencia al uso de productos naturales y las infecciones resistentes le han ido devolviendo protagonismo.

Tienes que usar miel cruda y pura 100%: el mercado está inundado de mieles de muy baja calidad, mezcladas con jarabes y azúcares para abaratarlas.

Por otro lado, las mieles calentadas, pasteurizadas o filtradas pierden enzimas, probióticos y sus propiedades antibacterianas.

Aplícala directamente sobre la piel o dilúyela antes con un poco de agua tibia: como prefieras.

Puedes dejarla sobre la zona afectada hasta media hora.

Aunque es muy pringosa, se retira fácilmente con agua templada.

Es antiinflamatoria, desinfectante, cicatrizante, hidratante, exfoliante, regula el pH y la respuesta inmune de la piel y aporta minerales y vitaminas.

Si eres alérgico a algún polen, téstala en una pequeña zona antes de utilizarla, y si te provoca alguna reacción, prueba con otro tipo de miel, ya que no todas tienen la misma composición. De todas formas, no es muy común que la miel, aplicada tópicamente, provoque reacciones alérgicas.

Aceites vegetales. 

Por sus características, presentan una alta compatibilidad bioquímica con la piel y resultan perfectos a la hora de aportar grasa y protección cuando la capa córnea está deteriorada.

Las pieles atópicas los absorben fácil y rápidamente y no tienen contraindicaciones, por lo que puedes usarlos tantas veces al día como quieras o necesites: mientras no te excedas en la cantidad, los extiendas bien (sin frotar) y esperes unos minutos, no te quedará sensación pringosa y notarás alivio en poco tiempo.

Además, son muy seguros: no irritan ni causan reacciones alérgicas. Aun así, pruébalos antes de usarlos y elige el que te resulte más cómodo o el que te dé mejores resultados.

Por supuesto, los que son comestibles puedes usarlos igualmente para cocinar: ingeridos también mejoran la piel y la ayudan a reparase.

Los aceites que utilizamos normalmente en la cocina, como el de oliva o el de girasol, son perfectos siempre que sean de calidad, poco procesados o crudos.

Beneficios de los aceites vegetales: antiinflamatorios, antimicrobianos, regeneradores, reguladores del pH, hidratantes y emolientes, calmantes, antioxidantes, ricos en vitaminas.

El aceite de cacao, el de coco y el de karité, a temperatura ambiente, tienen aspecto de manteca, pero se licuan en cuanto entran en contacto con el cuerpo.

Además, pueden servir de vehículo para los aceites esenciales.

No se recomienda su uso cuando hay infecciones en la piel, así que consúltalo con tu médico.

Aceites para mejorar la piel atópica

Aceite de caléndula.
Aceite de jojoba.
Aceite de semilla de sandía.
Aceite de almendras dulces.
Aceite de argán.
Aceite de cáñamo.
Aceite de cártamo.
Aceite de rosa mosqueta.
Aceite de oliva.
Aceite de girasol.
Aceite de cacao (manteca).
Aceite de coco (manteca).
Aceite de karité (manteca).
Aceite de maíz.
Aceite de onagra.
Aceite de borraja.
Aceite de soja.
Aceite de aguacate.
Aceite de sésamo.

Aceites esenciales. 

Al igual que los aceites vegetales, la piel los asimila fácilmente, por lo que sus principios activos producen efectos inmediatos.

No deben usarse nunca sin diluir con otras sustancias. La ventaja es que mezclan bien con bases tanto acuosas como oleosas, así que puedes mezclarlos con aceites vegetales o con las cremas que te aplicas a diario. Con unas cuantas gotas será suficiente. 

Pruébalos en una zona pequeña antes de extenderlos por las zonas afectadas.

No todos los aceites esenciales son recomendables para pieles atópicas y algunos son fotosensibilizadores, por lo que es más seguro dejarlo para la noche.

Es muy importante que uses aceites de calidad comprobada. No son baratos, pero cunden mucho porque se utilizan en dosis muy bajas, pero si están adulterados pueden ser muy irritantes. Deben estar envasados en frascos opacos.

Los aceites esenciales de la lista de plantas medicinales son buenas opciones.

También los puedes usar para aromaterapia, e incluso algunos puedes ingerirlos, mezclándolos con aceites vegetales en las ensaladas, por ejemplo.

Te recomendamos que consultes con un experto para aprovechar al máximo sus beneficios.

Prendas húmedas (wet dressing). 

Son una buena opción cuando la piel está especialmente irritada y produce mucho picor, porque lo reducen y ayudan a la reepitelización cutánea.

Humedece una prenda de algodón (una camiseta, un pantalón de pijama) y póntela. Sobre esta, ponte una prenda seca, también de algodón, para controlar la evaporación, y duerme con ellas toda la noche. Te aliviará y evitará que te rasques.

Puede parecerte una medida extraña o incómoda, pero da muy buenos resultados.

No se deben utilizar prendas húmedas cuando hay infecciones.

Puedes usar este sistema para calmar tu piel empapando la prenda en alguna infusión y poniéndotela durante un rato por el día, siempre con una prenda seca encima.

Por la noche.

El picor de la piel atópica

El picor aumenta durante la noche, impidiendo conciliar el sueño y reduciendo mucho la calidad del descanso. Esta situación es especialmente desesperante cuando quien lo sufre es un bebé o un niño: llantos constantes, intranquilidad y el sueño de toda la familia afectado.

Hay algunas estrategias que pueden ayudarte a conciliar el sueño y descansar bien. 

  • Establece una rutina a la hora de acostarte, para ayudar a tu cuerpo a prepararse y relajarse.
  • Haz cenas ligeras, con alimentos suaves, no excitantes y no picantes.
  • Toma una infusión de tila, valeriana, manzanilla, hierba luisa, melisa o pasionaria, que te ayude a relajarte.
  • Date un baño justo antes de irte a dormir. Al salir, aplícate cualquier tratamiento tópico que te haya recetado tu médico, hidrátate generosamente y deja que la piel absorba la crema. Puedes aprovechar la noche para utilizar emolientes más grasos y nutritivos, que incorporen en su formulación ingredientes calmantes, como la caléndula.
  • Utiliza ropa de cama y pijamas o camisones de algodón. 
  • No duermas en una habitación excesivamente caliente ni te arropes demasiado: el sudor empeora la condición de la DA.
  • Si compruebas que te rascas mientras duermes, puedes dormir con guantes de algodón 100%. No olvides tener las uñas cortas y lisas para no herirte si te rascas.
  • Lee o escucha música suave si te sirve para adormecerte.
  • Cualquier técnica de relajación puede ayudarte a conciliar el sueño. Busca la que más te guste.

Trucos que funcionan. 

  • Tener las cremas y demás tratamientos tópicos en la nevera. El frío alivia el picor.
  • Darte golpecitos o acariciar la piel suavemente cuando pica, en vez de rascar. 
  • Rascar suavemente alrededor de las lesiones, en vez de rascar estas.
  • Tener las manos ocupadas: escribe, dibuja, haz punto o bricolaje.
  • Apretar los puños y soltarlos, en vez de rascarte. 
  • Rascar algo como un cojín: es una forma tonta pero efectiva de «engañar» al cerebro. Aunque te parezca absurdo, pruébalo, porque funciona.
  • Intenta tomar conciencia de cuándo te rascas para poder evitarlo. Si el rascado es inconsciente es menos fácil de prevenir.
  • Utiliza técnicas de relajación, de respiración, de inversión de hábitos (hay profesionales que te enseñarán y dan muy buenos resultados) o hipnosis.
  • Por mucho que te pique, resiste la tentación de utilizar cualquier tratamiento médico sin supervisión, porque a medio y largo plazo estarás empeorando tu piel y demorando su recuperación.

Sabemos que el picor es realmente mortificante, así que esperamos que esta información sea útil para ti y encuentres algún truco que te dé buenos resultados.

Prueba distintos métodos, porque lo que no te sirva hoy puede funcionarte mañana. 

Recuerda que la información que te ofrecemos no sustituye la consulta médica. 

Sofia

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Guía de alimentación para la dermatitis atópica

mié Mar 18 , 2020
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